Siento no ser aquel ángel que ronda tu pensamiento, en mi cuarto pienso a solas, imagino mundos irreales, donde la felicidad está en todas parte. Las flechas de los cupidos atraviesan tu corazón pero ninguno de ellos te da mi amor. Demasiado tarde para rectificar y corregir aquellos errores que destruyeron mil amores. Cuántas lágrimas derramadas por palabras desalmadas que perturban a mi ser privándole de delicias posibles de haber.
Palabras estúpidas, sin sentido que dije cuándo aún estabas dolido pero tú fuiste el culpable de que hiciese que dejara todo en el olvido. Ahora me miro en el recuerdo de aquel tiempo ajeno, cuántas palabras, sonrisas y miradas se escaparon sin apenas decir nada, dejando un corazón con espinas que no tenía cura cuyas heridas iban creciendo y destruyendo a este ser.

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