Hace frío,
el aire es un conjunto de cuchillas
que rasga mi piel
y la hace sangrar.
Los fantasmas merodean,
entre los ataúdes,
pronuncian mi nombre;
No lo quiero escuchar,
me dirijo hacia la locura.
Mis pulmones apenas pueden respirar,
mis extremidades pierden movilidad,
apenas veo nada.
Acabo de perder el conocimiento,
es extraño,
puedo verme a mi misma.
Mi cuerpo permanece inmóvil,
descanso en paz eterna.
Ahora no veo fantasmas,
veo personas humanas,
su apariencia es diferente.
Una luz clara,
los diferencia del resto.
Camino por la calle,
soy ignorada,
nadie me ve,
nadie me escucha,
nadie me siente.
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